Encuentro Empresarial España – México 2026: inversión, logística y nuevas oportunidades en un mercado estratégico

España y México: una relación que ya no es solo “histórica”
Se habla mucho de los lazos históricos, culturales, idioma común… todo eso sigue siendo cierto. Pero hoy el eje es otro: cómo encajan ambas economías en un escenario global que está cambiando rápido.
Y aquí hay tres factores que están empujando esta relación a un nivel distinto:
- La modernización del acuerdo México – Unión Europea. No es solo un marco comercial; es una puerta a más inversión, participación en sectores estratégicos y nuevas reglas del juego más claras.
- La presencia española en México, que ya no es coyuntural. Es estructural, de largo plazo, con sectores consolidados (infraestructura, energía, servicios…).
- El nearshoring, que está redibujando cadenas de suministro enteras y colocando a México en una posición difícil de ignorar.
Dicho de otra forma: ya no se trata de “estar” en México. Se trata de cómo estar… y para qué.
Lo que realmente se está definiendo: una hoja de ruta
Durante el encuentro, representantes institucionales como Carlos Cuerpo y Marcelo Ebrard pusieron sobre la mesa objetivos claros. Y, sobre todo, medibles:
- Incrementar el comercio bilateral.
- Atraer más inversión extranjera.
- Trabajar hacia una hoja de ruta conjunta con horizonte 2030.
Esto no es nuevo en discurso. Pero sí lo es el contexto: cadenas de suministro tensionadas, necesidad de reducir dependencia de Asia, presión por acortar tiempos y ganar resiliencia.
Ahí es donde la relación España–México cobra otra dimensión. Más táctica. Más operativa.
Nearshoring: el concepto está claro… la ejecución no tanto
Se ha hablado mucho de nearshoring. Quizá demasiado. Porque entender la idea es fácil: producir más cerca del mercado final. Pero hacerlo bien… eso ya es otra historia.
México se está consolidando como un hub clave por varias razones bastante concretas:
- Proximidad a Estados Unidos (tiempos, costes, menor exposición a disrupciones).
- Capacidad industrial ya instalada.
- Ecosistema logístico en evolución constante.
Ahora bien, esto genera nuevas tensiones. Infraestructura que tiene que escalar, procesos aduaneros que deben adaptarse, y empresas que necesitan rediseñar su supply chain casi desde cero.
En las mesas de trabajo del encuentro, esto se aterrizó en sectores muy concretos:
- Infraestructura y logística (clave para absorber el crecimiento… y aquí todavía hay retos).
- Energía y transición energética.
- Sostenibilidad, especialmente gestión del agua.
- Economía circular.
- Digitalización industrial.
No son áreas aisladas. Están completamente conectadas. Y lo interesante es que muchas empresas todavía las abordan por separado.
El acuerdo con la UE: menos barreras, pero también más exigencia
La actualización del acuerdo comercial introduce mejoras claras:
- Reducción de barreras arancelarias y no arancelarias.
- Mayor apertura en servicios e inversión.
- Acceso a compras públicas.
- Impulso a digitalización y sostenibilidad.
Pero ojo. Esto no solo facilita. También exige más:
- Cumplimiento normativo más estricto.
- Trazabilidad más transparente.
- Estándares más elevados en sostenibilidad.
Para muchas empresas, el reto ya no es entrar… es cumplir con todo lo necesario para operar de forma competitiva.
Objetivos 2030: ambición (y presión)
Los compromisos que se plantean no son menores:
- Duplicar el comercio bilateral
- Incrementar la inversión en al menos un 50%
- Alinear estrategias con el acuerdo México–UE
¿Es viable? Sí, pero no sin ajustes operativos relevantes.
Porque crecer en volumen sin adaptar la logística suele acabar igual: cuellos de botella, sobrecostes y pérdida de competitividad. Y esto ya se está viendo en algunos flujos.
Lo que pasa en el networking… también importa
Más de 400 empresas mexicanas y 70 españolas. Más de 250 reuniones B2B.
Son cifras relevantes, pero lo interesante está en otra parte: la calidad de las conversaciones.
En este tipo de encuentros empiezan a detectarse patrones:
- Empresas españolas buscando reducir dependencia de Asia.
- Compañías mexicanas interesadas en acceso a Europa.
- Proyectos industriales que nacen directamente con una lógica binacional.
Ahí es donde realmente se generan oportunidades.
El papel de la logística: menos discurso, más realidad
Para empresas como TIBA, este tipo de foros tiene una lectura bastante clara.
No se trata solo de presencia institucional. Se trata de entender hacia dónde se están moviendo los flujos y cómo anticiparse.
En esta edición, la participación del equipo —Jorge Romeu, Javier Boluda y Diana Martínez— responde a eso: estar cerca de donde se toman decisiones, pero también donde empiezan los problemas logísticos reales.
En esta edición, la participación del equipo, representado por Jorge Romeu, Country Manager (México), Javier Boluda, Business Development Manager (México y España), Diana Martínez, Directora de Operación Marítima.
, responde a estar cerca de donde se toman decisiones, pero también donde empiezan los problemas logísticos reales.
Porque cuando una empresa decide relocalizar producción o abrir operaciones en México, la conversación pasa rápidamente de estratégica a operativa:
- ¿Cómo se diseña la cadena de suministro?
- ¿Qué puertos o corredores logísticos son más eficientes?
- ¿Cómo se gestiona la multimodalidad?
- ¿Qué impacto tendrá en tiempos y costes totales?
Y ahí es donde la logística deja de ser soporte… y pasa a ser parte de la decisión.
Algunas recomendaciones si está valorando México como hub
A partir de lo que se ha visto en el encuentro, hay varias ideas prácticas que conviene tener en cuenta:
- No aborde el nearshoring como un cambio aislado. Implica rediseñar toda la cadena, no solo mover producción.
- Evalúe la infraestructura real, no solo la teórica. Hay diferencias importantes según región.
- Integre requisitos regulatorios desde el inicio. Adaptarse después suele ser más costoso.
- Analice la conectividad logística completa: puerto, carretera, despacho aduanero, última milla… todo suma.
- Y, quizá lo más importante: rodéese de partners locales con experiencia real, no solo presencia comercial.
Porque el potencial está claro. Pero la ventaja competitiva no está en ver la oportunidad… sino en ejecutarla mejor que el resto.
Y ahí, sinceramente, es donde se marcan las diferencias.



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